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viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Qué opinas de la transexualidad?

Vivimos en una sociedad, que a pesar de presumir de su mentalidad abierta y avanzada, suele seguir catalongando aquello que es diferente como raro. Pese a que la apertura en la ideología de la población que se ha dado en las últimas décadas es algo innegable, todavía queda mucho camino por recorrer para la aceptación plena de muchos temas. Una de las cosas que actualmente sigue siendo "mal vista" por muchas personas es sin duda la homosexualidad y la transexualidad.

En las entradas anteriores hemos visto todas las intervenciones a las que se debe someter una persona que ha decidido cambiarse de sexo, es decir un/una transexual. El tiempo y dinero empleados por esta gente, demuestran la seguridad y las ganas que tienen de pertenecer al sexo opuesto al que poseen. Están dispuestos a "sufrir" y a arriesgar su salud para lograr su objetivo y poder vivir la vida que siempre han querido. Pero pese a esto, la gran mayoría se encuentra con muchas trabas.

La práctica totalidad de est@s VALIENTES, han descubierto desde edades muy tempranas que viven atrapad@s en un cuerpo que no les pertenece. La consecuencia ha sido en muchas ocasiones la marginación desde la infancia de estos "niños diferentes" por parte de sus compañeros.

Este motivo es determinante para ellos a la hora de tomar la decisión de someterse a una cirugía de reasignación sexual. Las personas que deciden someterse a este tipo de intervenciones buscan poder disfrutar de una vez viviendo como lo que siempre se han considerado pese a que su anatomía demostrase lo contrario. Se operan y tienen gran ilusión por comenzar una nueva vida pero para muchos la ilusión se desvanece cuando vuelve a la rutina.

Es frecuente, por ejemplo, que una persona transexual se encuentre atraído por alguien y que sea rechazado en cuanto la otra persona conozca la noticia.

Además, muchos de ellos declaran que prefieren ocultar este tema a la hora de buscar trabajo ya que mucha gente hoy en día les seguiría rechazando por su condición.

Mi opinión es que no tenemos ningún derecho a hacer que aquellos que llevan sufriendo toda la vida sigan haciéndolo porque no entendemos su forma de pensar o actuar. Son personas al igual que nosotros y poseen los mismos derechos.

Es verdad que se ha avanzado mucho en lo referido a  la tolerancia en el ámbito de la homosexualidad y la transexualidad ya que hace unos años ver esto era motivo de escándalo


pero aún queda mucho camino por recorrer.

Y me pregunto....
¿Acaso un transexual no está igual capacitado que un hombre o mujer biológica para desempeñar un trabajo?
¿Cómo reaccionarías si tu pareja te confiesa ser transexual?
¿Te importaría que en tu grupo de amigos hubiese alguien transexual?
¿Qué opinas en general del tema?
Esperamos vuestra respuesta!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Intervención de reasignación sexual: transexual femenino (4)

Para terminar con el tema de la intervención de reasignación sexual en la que un hombre pasa a ser una mujer, vamos a hablar de los cuidados que deben de seguirse una vez se obtiene el alta médica.

Hábitos higiénicos:

Después de cualquier intervención quirúrgica, la higiene es algo fundamental ya que se es mucho más propenso a adquirir infecciones. Además, los genitales son una zona con la que hay que tener especial cuidado ya que son partes muy sensibles del organismo. 
Es importante que la zona de la vagina esté lo más limpia y seca posible. Para ello pueden emplearse por ejemplo compresas higiénicas que retengas las secreciones postoperatorias, siendo éstas renovadas periódicamente.

Después de orinar, es importante que la paciente seque con cuidado la zona y siempre de delante a atrás (para evitar infecciones).

Se recomienda a todas las pacientes realizar dos o tres baños cada día (antes o después de las dilataciones) especialmente las primeras semanas.

Es preferible ducharse que bañarse ya que la zona afectada no se debe de sumergir durante largos periodos de tiempo. Solamente se podrán utilizar jabones neutros ya que no son nada agresivos. Durante la ducha, se deberá limpiar el interior de la vagina con agua y Betadine.

Dilatación:

La dilatación se realiza para evitar que la vagina se acorte o estreche mientras todavía no ha cicatrizado del todo y para dilatar el diafragma pélvico. Esta práctica será determinante en el éxito de la vaginoplastia.

Los dilatadores vaginales son cilindros de plástico que terminan de forma redondeada y cuyo objetivo es que los músculos vaginales se adapten a la nueva vagina. Existen dilatadores de distintos tamaños y se debe de empezar con el de menor diámetro. Si es necesario puede impregnarse la punta con lubricante para facilitar su entrada. Es muy frecuente que las primeras veces esta práctica se vuelva dolorosa ya que el diafragma pélvico no está acostumbrado.

Una vez que se ha introducido el dilatador, se mantendrá durante aproximadamente 3 minutos y se irá aumentando poco a poco este tiempo hasta llegar a los 10. Cuando ha pasado el tiempo estipulado se repite el proceso con otro de mayor diámetro teniéndolo menos tiempo que el anterior. A medida que avanzan las semanas se irá aumentando el tiempo y el tamaño y cada vez será menos doloroso.

Durante seis meses es imprescindible repetir la dilatación de forma diaria y siempre sin forzar la vagina ya que las lesiones podrían ser irreversibles.

Vuelta a la vida cotidiana:

Después de cualquier intervención, debe de pasar un tiempo para reestablecer la rutina habitual. En el caso de las vaginoplastias hay que ser muy paciente y no realizar esfuerzos bruscos que echen a perder todo el proceso.

Si el trabajo de la paciente no implica realizar esfuerzos físicos importantes, podrá incorporarse transcurridos aproximadamente dos meses después de la cirugía. En caso de que la vuelta al trabajo implique la realización de esfuerzos físicos este tiempo será más largo.

La hormonación puede ser continuada un mes depués de la intervención consultando y reajustando la dosis con un endocrino. 

En lo referido a las prácticas sexuales, se aconseja evitar la penetración durante al menos 3 meses por precaución al poder producirse lesiones.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Intervención de reasignación sexual : transexual femenino (3)

Una vez que hemos abordado los temas de la vaginoplastia y de la cirugía de feminización corporal, entra en juego el último de los eslabones de la cadena, la cirugía de feminización facial.

Es evidente que los rasgos de una mujer, son siempre más delicados que los de un hombre y por ello la mayor parte de los transexuales optan por realizar distintas intervenciones que les permitan hacer su rostro mucho más femenino. Algunas de las técnicas más empleadas son la rinoplastia, la eliminación de la nuez, el aumento de pómulos y la mentoplastia. A continuación se explicará de forma breve, en que consiste cada una de ellas:

1. Rinoplastia: 

Mediante esta intervención se puede mejorar la forma o función de la nariz. Para ello, se accede a la armadura osteocartilaginosa que está bajo la piel y musculatura nasal. Los principales retoques que se puedes hacer son el aumento o disminución del tamaño, cambio de la forma del puente o de la punta o modificación del tamaño de las fosas nasales.
La duración aproximada del proceso es de una o dos horas y se practica tanto con anestesia local como general. Las cicatrices que quedan despues de una rinoplastia son imperceptibles y la recuperación muy rápida. Los cambios se notarán desde los 15 días a lo largo del primer año.

2. Eliminación de la nuez o tiroplastia:

Esta es sin duda la operación más demandada tras una intervención de cambio de sexo ya que la nuez de Adán es el rasgo más característico en el rostro masculino.

La eliminación de esta prominencia cartilaginosa es un paso muy importante que ayuda al paciente a sentirse más mujer. Esta intervención dura aproximadamente una hora y el paciente estará bajo los efectos de anestesia local más sedación.

Para llevarla a cabo se realiza una incisión de unos 3 cm en una arruga o pliegue natural de la piel del cuello (para que la cicatriz se vea menos) y se reduce el cartílago teniendo especial cuidado en no dañar las cuerdas vocales.
El paciente puede regresar a su casa el mismo día de la intervención aunque lo más frecuente es que tenga ciertas molestias e hinchazón es la zona durante un par de días.

 3. Aumento de pómulos:

Esta operación tiene como objetivo aumentar el tamaño de los pómulos mediante la implantación de una prótesis. Gracias a esta intervención, tanto la mirada como las facciones del paciente se verán resaltadas.

Es frecuente que esta técnica se combine con la rinoplastia o con el lifting pero en caso de no ser así no duraría más de tres cuartos de hora bajo los efectos de anestesia local. Para llevar a cabo la operación, se realiza una incisión o por dentro del labio superior o en el párpado inferior para poder colocar el implante. La capacidad para mover la boca y los labios se puede ver afectada temporalmente.

4. Mentoplastia:


 Con esta intervención (que suele ir ligada a la rinoplastia) se pretende ajustar el tamaño del mentón del paciente a su nueva condición femenina.
 Dependiendo del objetivo final, la intervención puede consistir en la implantación de una prótesis o en el deslizamiento o reducción del hueso mandibular.

El implante de la pótesis puede realizarse mediante una incisión entre el labio y las encías (interior de la boca) o debajo del mentón.

Con este "retoque" los labios y la boca del paciente se resaltan y el rostro en general se dulcifica.
 Si se realiza combina con más operaciones se utiliza anestesia general pero si se realiza únicamente la mentoplastia, se practica bajo anestesia local. La recuperación es rápida y sin apenas molestias.

Existen muchas otras intervenciones pero estas son las más empleadas tras un cambio de sexo. Una vez terminado el largo proceso que comenzó con la hormonación y la vaginoplastia para terminar con una serie de intervenciones complementarias, al fin el paciente que se sentía mujer puede afirmar que lo es.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Intervención de reasignación sexual: transexual femenino.

Antes de comenzar con una intervención de reasignación sexual es obligatorio cumplir ciertos requisitos:
  • Tener más de 18 años.
  • Que un psicológo certifique que se trata realmente de transexualidad y que un psiquiatra lo confirme y haga un certificado (requisito legal indispensable para poder llevar a cabo la intervención)
  • Haber llevado a cabo un tratamiento hormonal previo como mínimo 9 meses antes de la intervención.
  • Cumplimentar el consentimiento informado.

Antes de la intervención:

 1. Visita con el cirujano: son imprescindibles. En ellas el cirujano realizará un historial médico, pedirá las pruebas que vea oportunas y determinará como se llevará a cabo la operación. Además el médico informará al paciente del tipo de anestesia que se usará, cuando dejará el tratamiento de hormonas, riesgos y limitaciones etc.

2. Hormonación:  el tratamiento es controlado por un endocrino y puede ser de estrógenos, progesterona o agentes bloqueantes de la testosterona, que harán que el paciente experimente:
  • Piel más suave
  • Disminución del vello
  • Crecimiento de las mamas
  • Disminución de la fuerza del tren superior
  • Interrupción de la caída del pelo
  • Reducción del tamaño de los testículos
  • Erecciones menos firmes y frecuentes
Normalmente la hormonación continúa durante toda la vida en dosis menores.

3. Aceptar el rol femenino: los cambios ocasionados por esta cirugía son irreversibles y por ello es muy importante que la transexualidad sea real. Para que se considere aceptado el rol, el paciente debe de vivir como mínimo un año comportandose como una mujer. Además deberá de cambiarse el nombre por uno femenino, vestir y hablar como una mujer etc. Esto es algo muy difícil en el entorno laboral y familiar pero sin este paso el diagnóstico de transexualidad no se llevaría a cabo.


4. Pruebas preoperatorias: entre ellas están una analítica completa, test de hepatitis B, C y VIH, electrocardiograma ...

Intervención:

1. Vaginoplastia por inversión peneana: 

Con este procedimiento se realiza una neovagina cutánea mediante la piel invertida del pene y escroto. Las dimensiones van a variar según el tamaño del pene, la altura y la elasticidad de la piel. Esta opción siempre es la primera que valora el cirujano ante cualquier paciente. Para poder ser llevada a cabo el paciente debe de tener un pene de longitud igual o superior a 12 cm y buena calidad de la piel peneana.
El tratamiento hormonal debe de ser abandonado paulatinamente hasta ser eliminado un mes antes de la operación. El paciente ingresará el día anterior para realizarse una limpieza de colon y otros controles necesarios. La intervención suele durar aproximadamete 6 horas y empleando anestesia general.

Procedimiento:

Para comenzar se abre el pene en su línea media. Parte del glande pasará a formar el clítoris y parte de la piel pasará a formar las paredes de la vagina. Los cuerpos cavernosos y parte de la uretra son eliminados mientras que la otra parte de la uretra se redirige por delante de la nueva apertura vaginal. Los testículos se eliminan y la piel del escroto se aprovecha para formar los labios vaginales.

Una vez creado el espacio donde se va a ubicar la nueva vagina se coloca la piel peneana invertida formando las paredes vaginales. Una vez fijada la vagina se coloca un apósito que tiene como misión manter la piel invertida dentro de la cavidad hasta que se complete la cicatrización.

En la siguiente fase se reconstruye el clítoris que se fijará por encima del meato uretral. La intervención termina cuando se acaban de reconstruir los labios mayores y menores.

Cuando hayan pasado  7 días, la paciente será dada de alta y se le indicará como tiene que hacer el lavado y la dilatación. Tres semanas más tarde aproximadamente, el tratamiento hormonal se reanuda.

Posibles complicaciones:
  • A corto plazo: infección, hematoma o retención de orina.
  • A largo plazo: estenosis de vagina, estenosis uretral y del meato, fístula recto-vaginal o trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.
En la siguiente entrada seguiremos hablando de las intervenciones de cambio de sexo de hombre a mujer.